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Nada como el aroma de una Focaccia recién salida del horno, llenando toda la casa de perfumes de romero y grano tostado. Ésta es sin duda una de mis meriendas favoritas por su versatilidad, con cualquier añadido combina de fábula y siempre es bien recibida por los comensales. Esta receta es con gluten pero se puede hacer también sin gluten con un resultado óptimo pero esa receta os la compartiré en otro post.

 Vamos al lío… Cómo hacer una focaccia tierna y esponjosa, atentos porque es sumamente fácil, pero a diferencia de lo que la gente piensa la masa para focaccia no es la misma receta de la pizza, es por esto que muchos intentan hacerla y solo obtienen una pizza muy gorda, pero eso aunque se parece no es una focaccia, no no no amigos míos, la focaccia es mucho más suave y ligera que la masa de pizza. Es perfecta para hacer unos sándwich de campeonato del mundo o acompañar todo tipo de fiambres o quesos, aunque mi preferida es con tomates cherrys y romero hecha en barbacoa te recomiendo que la pruebes (si me escribes un mail puedo enviarte la receta con unos consejillo.

Ingredientes para un molde de 26 o 28 cm de diámetro:

– Harina de fuerza 500 grs

– Aceite extra-virgen 25 grs (uno de mis aceites      favoritos es este)

– Masa madre 50 grs

– Agua 350 grs

– Sal 20 grs (o lo que te permita tu médico como es mi caso 😂)

 

Procedimiento:

Para saborizarla el eje de toda buena focaccia es aceite extra-virgen, romero (si es fresco mejor) y sal (a mi gusto prefiero sal de grano grande), pero puedes hacerlo con lo que se te venga en ganas, yo por ejemplo en las de la foto he puesto tomates cherry, olivas y rúcula aliñada con aceite, pimienta negra y queso parmesano.

El procedimiento es de lo más sencillo, primero disuelve la masa madre o la levadura desmenuzada en el agua y mezcla hasta que se disuelva por completo.

Pon la harina en el tazón de la batidora equipada con un gancho.

Agrega el agua con la masa madre o levadura y comience a amasar a baja velocidad. Agregue la sal y finalmente el aceite.

Cuando la masa esté suave y homogénea estará lista para pasar al leudado.

Aquí hay un paso importante, a nosotros nos gusta dejar laudar la masa primero en un bollo dentro del mismo cuenco donde la hemos preparado, tapada con un paño de cocina (limpio obviamente, si no tienes se lo pides a un vecino) y luego cuando ha leudado, la pasamos a una placa engrasada.

En este paso trabaja la masa con tus manos el tiempo suficiente para darle una forma hasta cubrir el molde que utilices. Ten cuidado de no quitar el aire de la masa.

Después del tiempo de fermentación, presiona la superficie con las yemas de los dedos para crear los agujeros típicos de la focaccia y a continuación ha llegado el momento de agregar los ingredientes con los que le darás sabor a tu focaccia en nuestro caso romero, olivas y tomates cherry (opcional en esta fase es pintarla con una salmuera hecha con aceite, sal y agua, pero si le pones esto no le coloques ningún otro tipo de sal por arriba) y al horno…

Punto importante, debemos precalentarlo a 200 ° y la cocción suele llevar unos 40 minutos. Una vez cocido, saca la focaccia y … ¡a disfrutarla!